República Dominicana como contexto latinoamericano y caribeño, es un país tercermundista en vías de desarrollo, con visión globalizadora debe tener como meta el desarrollo político, económico y social. La ley dialéctica de la sociedad en su modo de producción establece que el desarrollo de los pueblos se obtiene con el desempeño del rol de la educación formando entes para toda la vida. Le educación debe ser de calidad, para formar sujetos eficientes que estén en condiciones de desempeñar su función de manera constructiva en la sociedad. Con el tiempo la calidad educativa ha desmejorado aunque se ha aumentado el presupuesto estatal considerando que la educación es el principal pilar del desarrollo de los pueblos, sus efectos negativos se han dejado sentir en los países como el nuestro que conforman los llamados neoliberalistas del tercer mundo. En esta situación es que el tema de la calidad de educación para una gestión eficaz se ha convertido en la cuestión central del debate de diversos sectores de la sociedad.
El desarrollo de los pueblos se debe al impulso de la educación, por eso amerita prioridad, dando su papel principal en la cultura, economía, lo científico, tecnológico, político, entre otros. Para implicar calidad educativa debe estar acorde a las exigencias que demandan los nuevos tiempos en lo concerniente a la preparación de un recurso humano competente, capaz de mejorar su calidad de vida y su entorno. La UNESCO propone que mejorar la calidad educativa engloba cambios de diversos aspectos relacionados con el acto educativo, como la pedagogía, el curriculum y la evaluación. La aplicación de la evaluación deber ser en función de los efectos educativos sobre la economía y el impacto sobre la estructura de la sociedad.
La educación debe encaminarse a realizar acciones coordinadas que conlleven la interrelación de elementos básicos que hacen posible la educación del sujeto a temprana edad. Guadamuz, hace un planteamiento: La buena instrucción es el único capital de los pobres, si se despoja la posibilidad de adquirirlo, los condenamos para siempre a la marginación. La escuela no debe escatimar esfuerzos ni recursos en procura de que la población, especialmente la del nivel preescolar, tenga acceso a ella y garantice un futuro promisorio y mejor calidad de vida. Por ello los países latinoamericanos y caribeños que no han alcanzado su desarrollo, tienen derecho de obtener superación social y económica a través de la educación y se plantea la de un decálogo educativo como prioridad establecer un preescolar obligatorio.