El Sistema Educativo Dominicano basa su eficacia, entre otros aspectos, en la evaluación, por lo que, lejos de entenderse como una medición de los productos y realizaciones escolares, propia de otras épocas, constituye hoy uno de los pilares del mismo Sistema. En este sentido, esta investigación tiene como propósito principal determinar las estrategias de evaluación utilizadas por los docentes para la enseñanza de la Química y su relación con los aprendizajes en el 2do. Ciclo del Nivel Secundario, sector Público, Modalidad General, Distrito Educativo 07-06, San Francisco de Macorís, Provincia Duarte, 2016-2017.
La misma correspondió a un estudio descriptivo, documental y de campo, con un enfoque cuantitativo. El método que se utilizó fue el deductivo, pues se partió de premisas generales, para llegar a una conclusión particular. Para la recolección de la información se utilizó la revisión documental y la encuesta. La población estuvo constituida por 24 docentes que imparten la asignatura de Química y 2,548 estudiantes que cursan el 2do. Ciclo en el Nivel Secundario, sector Público, Modalidad General, Distrito Educativo 07-06, San Francisco de Macorís, Provincia Duarte. En el caso de los docentes no se utilizó muestra por lo finita de la población; en el caso de los estudiantes se tomó una muestra utilizando la fórmula de Fischer y Navarro (1999), ascendente a 160 personas. Para la recolección de los datos que sirvieron de sustento para responder a los objetivos y/o los cuestionamientos que dan origen a la investigación. Se utilizó la encuesta estructurada y como instrumento dos cuestionarios para ser aplicados.
La investigación concluyó que, las estrategias de evaluación utilizadas por los docentes de Química, están relacionada con los aprendizajes de los estudiantes, pues las mismas procuran el fortalecimiento y consolidación de los aprendizajes, así como el desarrollo de las competencias necesarias para alcanzar aprendizajes significativos. Evidenciando las necesidades prioritarias que se deben de atender mediante la ubicación de la realidad del alumno y de la escuela, permitiendo tomar decisiones desde ese enfoque, resignificando al alumno como centro del proceso de enseñanza y aprendizaje.