Los resultados obtenidos fueron: el Director posee una buena aceptación por parte de la mayoría de la población estudiada, los cuales le definen como alguien con valores cristianos. En ese sentido, una parte de la población lo considera autoritario, ególatra y poco sensible a la realidad del estudiante y los profesores. Sin embargo, la marca personal del director está bien posicionada en la población educativa y parte de la comunidad externa, pero puede mejorar para dejar una marca personal completamente positiva y más duradera. De no cambiar, podría arriesgar su reputación, perder la motivación y estima del equipo de trabajo y de los estudiantes.
Se recomienda que tome un curso sobre manejo de conflictos o de servicio al cliente, así como asistir a un psicólogo para recibir orientaciones relativas al manejo de sus emociones.