El objetivo principal del estudio, consistió en determinar el estrés emocional y psicológico que experimentan los/las niños/as con diabetes infantil, en el periodo septiembre-octubre, 2012, mediante la aplicación del Inventario Infantil de Estrés Cotidiano (IIEC). La investigación fue de tipo exploratoria, descriptiva y documental. Se procedió a aplicar dos cuestionarios socio-demográficos, el inventario y consultas bibliográficas: libros, revistas e internet. El universo o muestra estuvo conformado por 20 niños/as, con edades entre 6 y 12 años , diagnosticados con diabetes mellitus tipo 1, en la consulta de Endocrinología Pediátrica del Instituto Nacional de la Diabetes, Endocrinología y Nutrición (INDEN).
Entre las principales conclusiones, se destacó que los resultados arrojados con respecto a la salud física y psicológica de los niños, hemos encontrado una gran relación con la investigación de Rivas Cortazar. Según los datos obtenidos en esta investigación, los aspectos físicos y psicológicos de los niños, ameritan atención por parte del personal médico y psicológico, tanto así que el 40% de los niños expresó haberse enfermado varias veces, un 90% reportó cambios de apetito, a un 55% le cuesta concentrarse, otro 50% se cansa fácilmente y un 50% se mueve constantemente y no se puede estar quieto.
Los padres expresaron que los problemas conductuales más notables en sus hijos/as con diabetes son: aislamiento, insomnio, agresividad y bajo rendimiento escolar con un 25% y un 40% agresividad, siendo estos porcentajes de vital atención para recomendarles orientación y ayuda psicológica.
El estudio recomendó, mantener la capacitación y actualización constante, acerca del manejo del estrés y tratamiento de la diabetes de sus hijos/as, estimular a sus hijos/as, a conservar su estado de salud y su apariencia física, según las indicaciones de su médico. Mantener el contacto familiar para evitar que se sientan aislados por la familia. A los profesores, comunicar e infirmar, en el inicio de la enfermedad, sobre la diabetes y mantener el contacto con ellos a lo largo de su vida escolar, tratar el niño/a, como uno más de la clase, fomentar y estimular la práctica de ejercicio físico. A los colegios, proporcionar al niño/a, un espacio para el autocontrol, facilitar los controles y visitas médicas, para evitar el absentismo y a su vez, el contacto directo y fácil (teléfono) con la familia.