El estudio se planteo con objetivo principal, encontrar una posible influencia, entre el jugar vídeo juegos en donde se recompensa el uso de la violencia y el aumento de creencias y actividades negativas. La metodología utilizó un modelo experimental, como instrumento se empleó la Escala General Normative Beliefs In Aggression (NOBAGS), (Huesmann & Guerra, 1997). Como muestra, se tomó una población de cincuenta y un (51) participantes, de las que veintinueve (29) del grupo experimental, se comprometió a jugar videojuegos. Las edades tenían un rango de dieciocho y treinta y tres (18 y 33) años.
Entre las principales conclusiones del estudio, se destaca que hay un aumento significativo de las creencias y conductas agresivas y violentas en personas que juegan videojuegos violento, durante ocho (8) horas o más en la semana. Sin embargo, no hay diferencia significativa de la actitud de agresividad y violencia, entre los autodenominados gamers, quienes acostumbran a jugar doce (12) horas o más y los no gamers, que juegan menos de doce (12) horas a la semana. Vemos que el ser expuesto especialmente a juegos violentos, aumenta la conducta violenta, pero el jugar videojuegos en sí, no altera significativamente el comportamiento o creencia.
El estudio recomienda, expandir la muestra de las personas que están participando en la investigación, así dando más fuerza a los cálculos estadísticos y más peso a los resultados encontrados. Dedicar más tiempo a la prueba y a la investigación, permitiendo que se pueda ver con más claridad las posibles distinciones de las conductas antes y después de ser sometidos a la prueba.