La investigación partió de la concepción de que el director como gestor, tiene grandes responsabilidades en la mejoría de la calidad de la educación en su centro educativo. Las prácticas de gestión revelan el nivel de competencias alcanzadas por los directivos. Un director competente es aquel que transforma los conceptos en acción a través de las capacidades, habilidades o prácticas que un directivo puede evidenciar en su trabajo cotidiano.
Los resultados de estudio demuestran la existencia de graves debilidades en materia de gestión en los directores de centro en los tres ámbitos investigados: planificación, supervisión y evaluación. En materia de planificación, tiende a no planificar con anticipación las actividades a realizar, y por lo general, no involucran a los docentes. Como prueba de ello, está que no participaron en la elaboración del Proyecto Educativo de Centro.
De igual forma, se aprecia debilidad en materia de supervisión, pues no existe un cronograma del mismo y además, tanto los maestros como los mismos directores reconocieron que esto no ocurre con frecuencia.
Sin embargo, el estudio reveló ciertas características del director que favorecen el desempeño de sus funciones. Sobresalen sus habilidades de relación y comunicación, los cuales son sus puntos fuertes.
De igual forma son evidentes las dificultades que confronta el director en la realización de su trabajo, como son el exceso de trabajo y los pocos incentivos que recibe.